APORTES AL POT BOGOTÁ 2010
 
B&CCV realizarán el foro: “Aportes al POT Bogotá 2010: Nuevos desafíos desde la sociedad civil”.

¿QUIÉNES SOMOS?

“Bogotá Cómo Vamos” es un ejercicio ciudadano de seguimiento periódico y sistemático a los cambios en la calidad de vida de la ciudad. Esta observación tiene como énfasis el cumplimiento de la Administración Distrital al Plan de Desarrollo y se realiza en términos de mayor acceso a bienes y servicios de mejor calidad, teniendo en cuenta tanto indicadores técnicos como la percepción ciudadana.

El Proyecto, producto de la Alianza Interinstitucional entre la Casa Editorial El Tiempo, la Fundación Corona y la Cámara de Comercio de Bogotá, se gestó durante la campaña electoral de 1997, ante la ausencia de un ejercicio ciudadano de rendición de cuentas que verificara el cumplimiento de las promesas electorales del candidato, ya elegido como alcalde, y su impacto en la calidad de vida de la ciudad.

Así mismo, se enmarcó en el llamado de la Constitución Política de 1991 a la ciudadanía para ejercer el control social sobre el manejo de los asuntos colectivos, a través de la petición de cuentas, a quienes administran la ciudad.

El objetivo de Bogotá Cómo Vamos es generar un impacto positivo sobre la calidad de vida en la medida que construye conocimiento sobre la ciudad. Así mismo, se configura como un espacio para el análisis y el debate buscando tener un efecto sobre la Administración Pública, la ciudadanía en general y los grupos de expertos e investigadores que trabajan en pro de Bogotá.

En este sentido, se promueve un gobierno efectivo y transparente porque pide cuentas a la Administración Distrital, incentivándola a su vez a generar la información necesaria para esta rendición de cuentas, para luego evaluar esta información con expertos y ciudadanos. Igualmente, promueve una ciudadanía más informada, participativa y responsable debido a que divulga los informes de evaluación al público en general, y le consulta a su vez sobre su percepción de la calidad y el acceso a los servicios públicos, comunicando los resultados de esta consulta a la ciudadanía.

Finalmente, promueve las alianzas estratégicas para el desarrollo de políticas que mejoren la calidad de vida generando espacios de debate y conocimiento para potencializar los esfuerzos y recursos de los diferentes actores que evalúan y realizan seguimiento a la ciudad. Al suscitar un espacio de discusión permanente sobre Bogotá, se complementan los conocimientos existentes y se impulsa el aprendizaje institucional.


DIEZ AÑOS DE LUCES PARA GOBERNARNOS MEJOR
Por: Antanas Mockus – Ex alcalde de Bogotá.

* Descargue el documento completo aquí.

La idea de llevar a las administraciones a rendir cuentas en términos comparables en el tiempo, en aspectos relevantes de la calidad de vida en Bogotá, fue la intención clave en la creación del proyecto Bogotá Cómo Vamos, hace diez años.

La eficacia pedagógica del dispositivo es innegable. Uno de alcalde siente que entrega una parte sustantiva de su poder. Una cosa es rendir cuentas enfatizando –humano es– los propios logros, y seleccionando con cierta libertad en qué fracasos fija la atención, y otra cosa es enfrentarse a una libreta de calificaciones que cada vez incorpora más aspectos y cuya objetividad es socialmente reconocida. La discusión pública sobre la ciudad y la evaluación del equipo gobernante adquiere así indudablemente bases más sólidas.

La comunicación directa con la ciudadanía es clave para que lo avanzado no se quede solamente entre expertos. El proyecto tiene una amplísima credibilidad pero, como en otros casos, puede auspiciar una actitud de delegación en el gobierno y en los especialistas.

Obviamente el programa va permitiendo la decantación de una visión más o menos explícita de la calidad de vida en la ciudad y por ende de la ciudad buscada. Ya no sólo se aplica aquello de que lo que no se puede medir no se puede administrar; aparece algo más dramático: lo que no se puede medir no se puede desear.

La gestión guiada por indicadores tiene muchos atractivos y algunos peligros: la imaginación se puede cerrar, los indicadores pueden “achatar” las realidades y los eventos vividos pueden debilitarse en su singularidad. Obviamente los instrumentos utilizados no pretenden recogerlo todo. Una radiografía es una radiografía. Aún si se presentan en secuencia las radiografías pocas veces ofrecen la atracción de un relato.

Mi primer programa de gobierno es un ejemplo de síntesis académica, novedad y prudencia del que me sigo sintiendo orgulloso. Pero no incorporaba ni una sola meta cuantitativa. Ni establecía ningún compromiso rígido sobre los métodos y medios que iba a utilizar. Tal vez deba ser así, al menos mientras los candidatos no tengan acceso a costos unitarios, proyecciones de ingresos, etc.

Mi segundo programa de gobierno fue fuertemente influido por Bogotá Cómo Vamos. Los grandes temas fueron definidos y jerarquizados a partir de visiones de futuro redactadas por 200 grupos en talleres que seguían una metodología democrática. Y luego, bajo cada tema ubicamos un listado, en orden de importancia
descendente, de indicadores. Casi nunca había línea base ni meta. Pero estaban los indicadores jerarquizados en asambleas masivas de 200 ó 400 personas. Se votaba la importancia relativa otorgada a cada indicador.

Cerca de la mitad de los indicadores provenían de Bogotá Cómo Vamos. Al menos una vez, un olvido filosófico crucial fue corregido señalando la ausencia de un indicador: el de equidad de género dentro del capítulo Inclusión social. Los caminos que toma la apropiación social de nuevos instrumentos a veces sorprenden: implícitamente en esa reunión llegamos al extremo de consensuar que lo que no se mide no existe políticamente. Cuando el alcalde Peñalosa suprimió la “ley zanahoria”, los homicidios se incrementaron y ello lo llevó a restablecer la medida.

En resumen, como lo ilustran estos ejemplos, Bogotá aprendió, con su Cómo Vamos, a verse e interpretarse mejor. Se dotó de un espejo técnicamente elaborado que incluye variables “duras” y variables de percepción. Otro posible aprendizaje por nadie previsto fue en cultura ciudadana.

Uno no nace ciudadano, uno se va volviendo ciudadano. Uno aprende tanto a ser ciudadano como a ver ciudadanía. El Concejo de Bogotá, dado el mandato popular que por segunda vez elegía a un alcalde que proponía cultura ciudadana como primer objetivo, exigió la construcción de indicadores de cultura ciudadana con sus correspondientes líneas de base y metas. Gran parte de ese año (2001) fue dedicado por el correspondiente equipo a esa medición. Se podría pensar que, tanto la demanda de medición, como la encuesta de cultura ciudadana que de ahí resultó, fueron inspiradas en algún grado, metodológicamente al menos, por la existencia de Bogotá Cómo Vamos.

- Diez Años de Luces para Gobernarnos Mejor.
( Antanas Mockus ).
   
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