Blog: Metro de Bogotá, ¿una realidad próxima?

Publicado por Bogotá Cómo Vamos octubre 31, 2017

Concejo aprobó vigencias futuras para financiar la Primera Línea. El valor del tramo 1 se estima en $12,4 billones y, junto con las troncales alimentadoras, llegaría a los $16,8 billones. Esta primera línea tendrá 15 estaciones, 10 de las cuales se integrarán con las troncales de Transmilenio.

Tras pasar su primera prueba de fuego en el Concejo Distrital, al ser aprobadas las vigencias futuras para financiar su primera línea (27 votos a favor y 10 en contra), el Metro de Bogotá inició un complejo trayecto con el ánimo de materializarse y comenzar a rodar por la capital en 2024.

La primera parada fue el Cabildo de la ciudad, que este martes autorizó a la Administración a comprometer recursos del presupuesto local entre los años 2018 y 2041, correspondientes al 30% del costo total de la obra ($6,08 billones). En este periodo de tiempo, Bogotá destinará el 50 por ciento de los ingresos por sobretasa a la gasolina para construir la obra, más otros dineros provenientes de la ETB y de créditos. La Nación aportará el 70% restante para financiar la primera línea del metro, recursos que entregará entre 2019 y 2048.

El debate sobre la aprobación de las vigencias futuras ordinarias comenzó el pasado 17 de octubre. En las discusiones se dieron a conocer nuevos detalles del tramo 1 del proyecto, que contempla un trazado desde Bosa, en cercanías al río Bogotá, hasta la Calle 72. Además, incluye la construcción de tres troncales alimentadoras de Transmilenio -sobre la Avenida Ciudad de Cali, la Avenida Boyacá y la Avenida 68- que permitirán un flujo constante hacia el sistema Metro, según lo afirmó el gerente de la Empresa Metro de Bogotá, Andrés Escobar.

La evaluación y la experiencia del Metro de Medellín, sostuvo el funcionario, muestran que la ausencia de un sistema integrado de transporte no logró cubrir la demanda esperada, lo cual tuvo un impacto financiero en los costos de operación de este transporte masivo en sus primeros años.

Cabe anotar que la aprobación de vigencias futuras ordinarias demanda estrictos requisitos, entre ellos, la obligación de contar con al menos el 15% del valor total que se comprometerá durante la vigencia fiscal en la que se solicitan dichas vigencias.

Al respecto, la Secretaría de Hacienda afirmó que el Distrito cuenta actualmente con $ 1,1 billones para el Metro, recursos que provienen del 50% de la sobretasa a la gasolina ($ 190.269 millones), reservas de la Empresa de Energía de Bogotá ($ 338.224 millones) y cupo de endeudamiento ($ 521.507 millones).

Otro de los requisitos exigidos es contar con el concepto favorable del Departamento Nacional de Planeación que, para este caso, fue la expedición del CONPES 3900, documento que declaró la obra como proyecto estratégico para la Nación.

El valor del tramo 1 de la primera línea supone un costo de $ 12,4 billones y, junto con las troncales alimentadoras, llegaría a los $ 16,8 billones. Esta primera línea tendrá 15 estaciones, 10 de las cuales se integrarán con las troncales de Transmilenio.

Cuando el proyecto entre en operación se estima que moverá aproximadamente 26.500 pasajeros por hora/sentido.

Metro elevado Vs. metro subterráneo

Como ponentes del proyecto de acuerdo fueron designados los concejales Xinia Navarro (Polo Democrático), Yefer Vega (Cambio Radical) y María Victoria Vargas (Liberal). Los dos últimos rindieron ponencia positiva a la aprobación de las vigencias futuras.

Según Navarro, el CONPES no tiene validez alguna, dado que la empresa interventora (Sener) no ha avalado aún los estudios de factibilidad de la propuesta actual de metro elevado y el proyecto de la primera línea estaría siendo avalado con los estudios para el metro subterráneo.

“Además, dentro de la canasta de opciones que planteó los estudios de SYSTRA se debió priorizar la canasta D, cuyo trazado finalizaría en la Calle 100”, agregó la concejal Navarro. Frente a los cambios realizados en el diseño y el trazado de la obra, precisó, la Administración debe presentar primero el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el que incluya el nuevo trazado de la Primera Línea, dado que el POT vigente incluye el anterior trazado.

Por su parte, los concejales María Victoria Vargas y Yefer Vega destacaron el aval otorgado por la Financiera de Desarrollo Nacional a los estudios de la firma SYSTRA, así como la declaración de importancia estratégica del proyecto por medio del CONPES 3900, cuyo documento da cuenta del cumplimiento de los 10 requisitos que este contempló para avalar la obra.

Ambos cabildantes coinciden en que el proyecto cuenta con todo el respaldo técnico. Vargas, en particular, enfatizó en lo poco que avanzó el metro subterráneo y aseguró que es la primera vez que un proyecto de metro para Bogotá llega a esta etapa.

El proyecto de acuerdo sobre vigencias futuras pasó su primera prueba de fuego en la Comisión de Hacienda, donde obtuvo  9 votos a favor y 3 en contra. En este momento, se discute en la Plenaria del Concejo. Una vez aprobado allí, el Distrito podrá firmar el convenio de cofinanciación con la Nación antes del 12 de noviembre, fecha en la que empieza a regir la ley de garantías que impide el desarrollo de contratos con las entidades del orden nacional por cuenta de las elecciones de 2018. Posteriormente, podrá dar inicio a la apertura de la licitación de la construcción de la obra.

Las expectativas para su materialización son muchas. Y a pesar de las dudas persistentes sobre su trazado, alcance e integración con los demás modos de transporte, los bogotanos desean que esta obra finalmente se haga realidad.