Transporte público, en crisis

Publicado por Bogotá Cómo Vamos octubre 17, 2017

La demora en la implementación del SITP, la quiebra financiera de sus operadores, las fallas mecánicas de sus buses, varios de ellos viejos, y los problemas de frecuencias y rutas están afectando la calidad de este servicio.

Omar Oróstegui Restrepo *

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

El Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) está a punto de colapsar. La demora en su implementación, la quiebra financiera de sus operadores, una flota vieja y problemas de frecuencias y rutas están afectando la calidad del servicio, haciendo que los usuarios opten por otros modos de transporte que saturan más las vías bogotanas. Basta mencionar que tan solo el 32% de los ciudadanos están satisfechos con el SITP, mientras que el 83% con la motocicleta.

Desde su creación, el SITP pretendía responder a la necesidad de crear un sistema público articulado, con recaudo unificado, que cubriera aquellas zonas que Transmilenio no abarcaba. Y para ello vinculó a operadores privados, un puñado de familias que por años ha estado en el negocio del transporte público en la ciudad, que hoy se han declarado ilíquidos, desbordados por las pérdidas económicas.

La demanda de pasajeros, en particular, no fue la esperada. Las continuas fallas mecánicas de sus buses han afectado la movilidad y resquebrajado la imagen de este modo de transporte. A esto se suma que continúan circulando más de 4.000 buses del SITP provisional, sin recaudo electrónico ni paraderos específicos.

La espera terminó. Hay que reorganizar el sistema con medidas de choque. Ajustar los contratos con operadores privados para que respondan a las necesidades de movilidad en Bogotá; replantear rutas, paraderos y frecuencias, con nuevos buses, y pensar en otras fuentes de financiación del sistema que lo saquen del déficit (se proponen cobros por congestión y parqueo en vía), las alternativas.

También debe tenerse en cuenta la formación a los conductores, de manera que respeten las normas de tránsito y den buen trato a los usuarios.

Bogotá necesita un transporte público atractivo, interconectado y cálido para sus ciudadanos.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN