Suicidio: problema de salud pública

Publicado por Bogotá Cómo Vamos mayo 16, 2017

El suicidio cobra más vidas que la guerra y los homicidios, según la Organización Mundial de la Salud. En Bogotá los casos han aumentado.

El caso de dos adolescentes que decidieron acabar con su vida hace dos semanas muestra una triste realidad que se está viviendo en Bogotá, los suicidios han aumentado. En 2016 hubo un incremento de 10% de los casos en comparación con el año anterior.

 

Y aunque fueron los adultos entre los 29 y 59 años quienes más se suicidaron (40%), la población adolescente fue la que registró un incremento mayor en esta conducta; en 2016 se quitaron la vida 33% más personas entre los 12 y 17 años, que en 2015. Según el Sistema de Alertas de la Secretaría de Educación la mitad de los presuntos casos de conducta suicida se concentraron en cinco de las veinte localidades: Usme, Bosa, Kennedy, Rafael Uribe Uribe y Ciudad Bolívar.

 

A pesar de que las cifras en la capital son alarmantes, Bogotá ocupó el octavo lugar, en la lista de ciudades que hacen parte de la Red Cómo Vamos, con las mayores tasas de suicidios por cada 100 mil habitantes. En Ibagué (8,73), Pereira (7,3) y Medellín (6,71) se registraron las tasas más altas, la de Bogotá fue de 4,16.

 

Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio cobra más vidas que la guerra y los homicidios; además es la segunda causa principal de muerte entre las personas de 15 a 29 años. La noticia alentadora, en medio de estas cifras, es que es evitable.

 

En esto es fundamental el papel de la familia, de los colegios y del entorno de los adolescentes. Si bien es cierto que las fuertes depresiones, los malos resultados académicos, el acoso, el consumo de sustancias sicoactivas y hasta “juegos” en las redes sociales pueden inducir en algunos casos al suicidio; la confianza y buena comunicación familiar pueden evitar un desenlace fatal. En el Distrito este problema debe tratarse como una prioridad en salud pública, hay que trabajar en su prevención y en el seguimiento de quienes hayan intentado dejar de existir.