Los retos que trae el Censo para Bogotá

Publicado por Bogotá Cómo Vamos julio 10, 2019

Uno de los datos más significativos que arrojó el Censo 2018 para la capital del país es la mayor proporción de adultos mayores respecto a la población joven: Hoy, por cada 100 personas menores de 15 años hay 47 de 65 años y más, mientras que en el censo 2005 este indicador era de 20 personas mayores.

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Uno de los datos más significativos que arrojó el Censo 2018 para la capital del país es la mayor proporción de adultos mayores respecto a la población joven: Hoy, por cada 100 personas menores de 15 años hay 47 de 65 años y más, mientras que en el censo 2005 este indicador era de 20 personas mayores.

La proporción de habitantes con más de 65 años en la capital pasó de 5,5% a 8,8% entre 2005 y 2018.

Estos datos nos muestran dos cambios relevantes: una clara disminución de la natalidad y un aumento de la longevidad, radiografía de lo que está pasando a nivel nacional (hoy, en el país, existen 40 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años).

Lo anterior representa enormes retos en materia de política pública: por un lado, garantizar el bienestar de la creciente proporción de adultos mayores en Bogotá, en términos de atención en salud, vivienda, movilidad, diseño urbano, pensión y subsidios; por el otro, más y mejores oportunidades educativas y laborales para una población joven que posterga su maternidad/paternidad, no encuentra fácilmente empleo y con mayores expectativas de vida. Al fin y al cabo, esta población productiva es la que brindará soporte económico a las personas mayores de 65 años.

Pero también llaman la atención estas cifras: los hogares bogotanos están compuestos, en promedio, por 2,9 personas (en 2005 eran 3,5); los unipersonales pasaron del 13% al 21%, particularmente en mujeres mayores de 50 años y en hombres entre 25 y 40 años, y 6 de cada 10 viviendas son tipo apartamento.

Así las cosas, la oferta de vivienda debe mirar a nuevos nichos y necesidades: hogares más pequeños, personas que optan por vivir solas, muchas veces con mascotas, y más adultos mayores en casa. Todo lo anterior implica un cambio en el diseño y distribución de espacios y un entorno urbano más amigable con el adulto mayor (andenes, cruces, puentes y zonas verdes).

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN