Los desafíos de poner a rodar el metro en Bogotá

Publicado por Bogotá Cómo Vamos octubre 25, 2019

Poner sobre rieles un proyecto de esta envergadura, con la complejidad que le atañe, tendrá un efecto en el tráfico, en las redes de servicios públicos, en la calidad del aire, en la contaminación auditiva, en la construcción de vivienda y en la actividad comercial, por mencionar los más evidentes.

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

El anuncio oficial de la selección del consorcio que se encargará del diseño, construcción y operación de la Primera Línea del Metro de Bogotá (PLMB) es un primer paso para poner a rodar esta megaobra que, sin duda, cambiará la forma de movilizarnos en la ciudad y dinamizará el desarrollo urbano y económico de la capital del país.

El tiempo de construcción de la PLMB puede durar alrededor de 4 años, o un poco más si surgen contingencias no previstas en la planeación. Este tiempo se verá afectado, entre otros, por los trabajos de reubicación de las redes de servicios públicos que se encuentran en el área de influencia del corredor, y la gestión de cerca de 1.400 predios.

Se espera que la construcción arranque en el primer trimestre de 2020 y que el metro entre en operación en 2024.

La Primera Línea del Metro tendrá una longitud de aproximadamente 24 kilómetros, la cual será en su totalidad elevada. Iniciará en la localidad de Bosa y finalizará en la localidad de Chapinero.

Se contempla la construcción de 16 estaciones, incluidas las adecuaciones donde habrá transbordo de usuarios con las estaciones de Transmilenio, de las cuales 10 tendrán integración modal con el metro. Seis estaciones clasificadas como de interconexión se encuentran localizadas en el corredor de la Caracas.

Esta importante arteria vial tendrá otras transformaciones: menos buses troncales, supresión de algunas estaciones y el tránsito de buses articulados sobre los carriles mixtos, lo que afectará la movilidad de los vehículos particulares y otros vehículos de servicio público (taxis).

Es oportuno aclarar, a fin de actuar con diligencia, que los corredores donde se desarrollarán las obras hoy no cuentan con vías amplias y suficientes para atender la demanda vehicular en materia de desvíos.

Cabe mencionar que el Conpes establece la conexión de la PLMB con las futuras troncales de Transmilenio en la Avenida Ciudad de Cali, Avenida Boyacá y Avenida 68, donde además habrá estaciones integradoras. De este modo, su construcción será un imperativo para la próxima Administración. No hacerlo afectaría, de alguna manera, la demanda de pasajeros proyectada para el metro: 72.000 hora/sentido.

De otro lado, es clave resaltar que se ha dejado la previsión de permitir la prolongación de esta primera línea en el Monumento de los Héroes, razón por la cual deberá trasladado, lo que adicionalmente generará afectaciones en la movilidad de los bogotanos.

 

Impactos de la obra

Poner sobre rieles un proyecto de esta envergadura, con la complejidad que le atañe, tendrá un efecto en el tráfico, en las redes de servicios públicos, en la calidad del aire, en la contaminación auditiva, en la construcción de vivienda y en la actividad comercial, por mencionar los más evidentes.

Capítulo aparte merece la producción de escombros, toda vez que el volumen de residuos generados por la construcción y demolición de material afectará la calidad del aire (mayor cantidad de partículas suspendidas), lo cual requiere, desde ya, el diseño cuidadoso de un plan de manejo para su disposición y aprovechamiento, a fin de mitigar este impacto ambiental.

También hay que prever el impacto sobre la vegetación existente, principalmente los individuos arbóreos, dado que algunos deberán talarse y ubicarse durante la construcción del proyecto.

 

¿Y la tarifa del metro?

Ahora bien: es clave conocer el valor final de la tarifa comercial y cuánto debe invertir el Distrito para compensar el diferencial con la tarifa técnica, derivada de los costos reales de la operación del sistema. Este diferencial económico afectará, sin duda, las finanzas distritales a futuro.

Se espera que el valor de la tarifa se conozca una vez el consorcio que construirá y operará la Primera Línea del Metro de Bogotá entregue los diseños de ingeniería de detalle.

De otro lado, no sobra hacer hincapié en la importancia del acompañamiento de los organismos de control en la ejecución de la obra, toda vez que se convierte en un imperativo proteger los recursos públicos y asegurar su adecuada inversión en un obra de esta enverguradura.

Este proceso apenas inicia. Los bogotanos debemos ser conscientes de lo que implica poner a rodar el tan anhelado metro que, sin duda, cambiará el entorno urbano y nuestra percepción de la capital. Una obra necesaria que requiere del respaldo ciudadano y, particularmente, de mucha paciencia por los impactos que tendrá su construcción en la cotidianidad de la ciudad.

* Columna publicada en El Tiempo