Formación para el empleo, ¿quién la vigila?

Publicado por Bogotá Cómo Vamos mayo 17, 2019

Hoy, en Bogotá, 1 de cada 5 jóvenes menores de 24 años no estudia ni trabaja y el 65% de éstos, son mujeres. Frente a este panorama, es importante repensar la pertinencia de la Educación Orientada al Empleo – EoE-, aquella que contempla no solo la formación técnica y tecnológica sino los cursos por horas que imparten las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

Hoy, en Bogotá, 1 de cada 5 jóvenes menores de 24 años no estudia ni trabaja y el 65% de éstos, son mujeres.

Se estima que la tasa de desempleo de los bachilleres en la ciudad llega al 15%, mucho más alta que la de quienes se han formado en un programa técnico o tecnológico. Entre 2015 y 2017, por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil en Bogotá creció 2,9 puntos porcentuales.

Frente a este panorama, es importante repensar la pertinencia de la Educación Orientada al Empleo – EoE-, aquella que contempla no solo la formación técnica y tecnológica sino los cursos por horas que imparten las instituciones de educación para el trabajo y el desarrollo humano.

A propósito de un reciente informe que sobre el tema socializó la Red Colombiana de Ciudades Cómo Vamos, la tasa de desempleo en la ciudad de las personas con formación técnica y tecnológica o educación superior es 2,5 puntos porcentuales inferior a la de aquellos que solo tienen título de bachiller (7,3% y 9,8%, respectivamente). Además, mientras la tasa de ocupación de los técnicos y tecnólogos llega al 85%, la de un bachiller se ubica en el 77%.

Se estima que, en Bogotá, 1 de cada 4 matriculados en educación superior está en un programa de educación técnica y tecnológica. Respecto a la educación para el trabajo y el desarrollo humano, según cifras del 2015, el 10% de las personas asistía o había asistido, en los dos últimos años, a un curso de formación para el trabajo. El 85% tomaba cursos de menos de 100 horas y 1 de cada 2 asistentes iba a instituciones públicas, principalmente el SENA.

¿Quién vigila la calidad de esta formación? ¿Cómo está orientada? ¿se articula a las necesidades del mercado laboral de la ciudad? Estas preguntas son relevantes toda vez que, según el informe en mención, uno de los factores que determina el éxito de la formación para el trabajo es su capacidad de adaptarse y evolucionar a fin de responder a los cambios tecnológicos y a las necesidades del sector productivo.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN