Bogotá, ¡agresiva!

Publicado por Bogotá Cómo Vamos julio 3, 2019

El informe Forensis, para el año 2018, revela una cruda realidad: Bogotá tiene la cuarta tasa más alta por 100.000 habitantes (983,93) de lesiones no fatales de causa externa, al sumar todos los casos de violencia interpersonal, intrafamiliar, sexual, de pareja y de lesiones por accidentes de tránsito en la ciudad. Le anteceden en este preocupante ‘ranking’ los departamentos de Casanare (con una tasa de 1.336,91), Arauca (1.076,13) y Meta (1.009,36).

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

A la luz de las más recientes cifras entregadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal, vemos con preocupación el deshonroso lugar que ocupa la capital en el ‘top 5’ de ciudades y departamentos con mayores índices de distintos tipos de violencia.

El informe Forensis, para el año 2018, revela una cruda realidad: Bogotá tiene la cuarta tasa más alta por 100.000 habitantes (983,93) de lesiones no fatales de causa externa, al sumar todos los casos de violencia interpersonal, intrafamiliar, sexual, de pareja y de lesiones por accidentes de tránsito en la ciudad. Le anteceden en este preocupante ‘ranking’ los departamentos de Casanare (con una tasa de 1.336,91), Arauca (1.076,13) y Meta (1.009,36).

Al desmenuzar los datos por tipo de agresión, encontramos que la capital del país tiene la segunda tasa más alta de violencia interpersonal y la tercera más alta en violencia contra niños y adolescentes. Un panorama que preocupa, pues refleja el nivel de violencia que tiene hoy la sociedad bogotana a la hora de resolver sus diferencias.

Respecto a las agresiones hacia los menores de edad, Bogotá acumuló, en 2018, el 35,44% de los casos en todo el país (3.825). Y en violencia interpersonal, registró 29.335 casos durante el año anterior. Aunque la capital no figure en el ‘top 5’ de violencia de pareja, su tasa no se puede menospreciar: 179,28. En número de casos, registró 12.493 en 2018 y en 10.451 de ellos la víctima fue mujer.

Este doloroso registro es una alerta para los habitantes de Bogotá y un reto para la próxima Administración en términos de políticas públicas. Es necesario consolidar y fortalecer estrategias encaminadas a disminuir la violencia en la ciudad, que cobra muchos años de vida saludable, tanto física como mental. En particular, es menester reforzar, en cada localidad, y de forma permanente, los mecanismos de prevención de la violencia en el entorno familiar, particularmente contra niños y mujeres –con visitas y acompañamiento a hogares que presenten mayor riesgo de vulneración de derechos-; los protocolos para atender riñas; que haya mayor control a la restricción existente para la venta y consumo de licor y mejorar la ruta de atención y protección institucional para las víctimas de distinto tipo de agresiones en la capital.

* Columna de opinión del director publicada en el diario ADN