¿Por qué es importante el arbolado urbano?

Publicado por Bogotá Cómo Vamos mayo 11, 2018

Los árboles en las ciudades contribuyen a limpiar el aire, proveen sombra, atenúan las fuertes lluvias y sirven de hábitat para las aves. Además, según estudios, incrementan el valor de las propiedades que están a su alrededor.

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

 

Más allá de un tema de paisajismo urbano, los árboles en las ciudades son fundamentales pues contribuyen a limpiar el aire (al reducir la contaminación por CO2), proveen sombra, atenúan las fuertes lluvias y sirven de hábitat para las aves.

Sus beneficios no terminan allí: su presencia estimula la actividad al aire libre y la cohesión social en zonas verdes. Además, estudios económicos en otras ciudades han señalado que los árboles incrementan el valor de las propiedades que están a su alrededor.

A pesar de las bondades de su siembra y cuidado, Bogotá tiene un considerable déficit de arbolado (existe un árbol por cada 6 habitantes), en parte porque el número que se siembra no corresponde con el crecimiento de la población. Adicionalmente, cada vez más se reduce la disponibilidad de áreas arborizables, especialmente en localidades con un desarrollo urbano  desordenado, mayor densidad de población y poco espacio público.

Para 2017, según cifras del Jardín Botánico, había 1’270.523 árboles, de los cuales la mayor proporción se ubica en las localidades de Suba (285.370) y Kennedy (121.916). Candelaria y Los Mártires, por su parte, concentran el menor número: 7.505 y 6.573, respectivamente.

No se trata, únicamente, de incrementar la siembra de árboles sino también de cuidar y mantener los existentes. Hay que preservar las zonas verdes, ampliarlas si es el caso y evitar que en ellas se desechen escombros y basura, como viene sucediendo. El bienestar físico y emocional también pasa por contar con espacios que contribuyan al esparcimiento, la relajación y diversión en una ciudad tan agitada como Bogotá.

* Columna de opinión del director publicada en el Diario ADN