Adiós al parrillero, ¿qué sigue?

Publicado por Bogotá Cómo Vamos enero 26, 2018

Si bien la decisión podría contribuir a la disminución de este tipo específico de hurto que, según estadísticas policiales, representó el 8,5% de las denuncias realizadas por los bogotanos en 2017, es claro que los atracos no van a desaparecer y que los delincuentes encontrarán otras maneras de actuar para lograr su cometido.

Omar Oróstegui Restrepo 

Director Bogotá Cómo Vamos

director@bogotacomovamos.org

A raíz de los recientes casos de hurtos en Bogotá que involucran el uso de motocicletas en la comisión de dicho delito, la Administración Distrital decidió restringir los parrilleros hombres en motos de cilindraje superior a 125 c.c. La Alcaldía justificó la medida por el aumento de esta modalidad de robo en la capital.

Si bien la decisión podría contribuir a la disminución de este tipo específico de hurto que, según estadísticas policiales, representó el 8,5% de las denuncias realizadas por los bogotanos en 2017, es claro que los atracos no van a desaparecer y que los delincuentes encontrarán otras maneras de actuar para lograr su cometido.

Hay que tener en cuenta, además, que en el 43% de los casos de robo perpetrados por motociclistas, particularmente por parrilleros, se empleó el arma de fuego como mecanismo de intimidación. Por lo anterior, es necesario reforzar los controles al porte de armas y las requisas en distintos espacios de la ciudad, acompañado de inteligencia policial y cámaras de seguridad.

La medida podría traer efectos positivos no esperados como la reducción de las cifras de accidentalidad vial, en especial del pasajero en moto; basta recordar que los motociclistas y peatones representan el 80% de las víctimas en accidentes de tránsito. Pero podría tener uno negativo: estimular la compra de más motos y aumentar, por ende, su abultado parque automotor, que hoy equivale al 21% de los vehículos de transporte en la capital.

Es importante, entonces, trabajar de la mano con los motociclistas para encontrar fórmulas que reduzcan esta modalidad de hurto sin afectar a quienes dependen de este medio de transporte para trabajar y movilizarse en la ciudad. El objetivo no es estigmatizar a esta población. Una restricción en horas valle, por ejemplo, podría ser una alternativa.

* Columna de opinión del director publicada en el Diario ADN